El pasado lunes 30 de noviembre, a las ocho de la tarde, veía la luz un nuevo periódico de la era internet. Factual, un periódico de pago, dirigido por Arcadi Espada, que se anunciaba ante los lectores con un contrato. Prometía otra forma de contar las noticias dentro del mundo digital: “Factual considera que internet, la mejor oportunidad de diseminación del conocimiento desde la invención de imprenta, es un canal de comunicación y no una logia. La información fluye por él, como la electricidad, a lo largo del día; pero cada noche el periódico de Factual activará el interruptor para iluminarla”. Un periodismo de precisión, transparente, jerarquizado, donde pretenden enseñar al lector la manera de trabajar de los periodistas, en el que importan más los hechos confirmados que la inmediatez y, sobre todo, se utilizan las fuentes donde abunda la información y no siempre se la busca: las bases de datos, los archivos, las bibliotecas, los testimonios de expertos.
Una declaración publicada no es necesariamente la verdad. Pero si el periodista no se toma la molestia de comprobar los hechos, podrá pasar de puntillas ante la opinión pública como un titular más, un punto de vista aceptable en medio de ingentes cantidades de información. Ese pretende ser el espíritu del nuevo diario. Toda noticia, para que sea tal, debe ser fruto de la aplicación exhaustiva de un método científico que, si bien no garantiza que puede conocerse siempre toda la información, al menos intenta evitar las falsedades y errores que puedan cometerse. Y, sobre todo, show, don’t tell.
Como ha señalado en su blog la subdirectora, Cristina Fallarás, el modelo de Factual es mixto: uno es el periódico del día, con hora de cierre, y otra la noticia al minuto. Para conocerse las noticias completas, es necesario pagar una cuota de 50 euros al año, un precio que busca competir con el periódico de papel, en tanto que sale más económico, pero también con el periódico digital, ofreciendo contenidos de elaboración propia y original, un periodismo que aspira a ser objetivo e independiente y que también lanza un mensaje al mundo del periodismo: la calidad tiene un precio.